Desde el interior observan

10.3.09

El Güimín pagó

Recorríamos en el auto una de las callecitas de Villa Allende con Edur cuando lo vimos en su motito del delivery de Beto’s. Al instante supimos quién era. Vi que a Edur se le dibujaba una sonrisa en el rostro. Deduje lo que estaba pensando. Alfred se dio cuenta de inmediato. Decidí invitar a Edur.

Frank – Te conozco…
Alfred – Es como nosotros, pero todavía no lo sabe
Edur – Jajaja, síii!
Frank – Te animás?
Edur – (Sorprendido, pero cómplice) A qué?
Alfred – Para matarlo, bobo
Frank – A cobrarnos todas las palomas que se mandó
Edur – Jajaja!
Alfred – Sí!
Frank – Tomo eso como un sí… Ya no hay vuelta atrás, eh?
Edur – Roger

Pisé el acelerador a fondo. Su lucecita roja de atrás se acercó vertiginosamente hasta que se partió contra el cromado frontal del Falcon. Ruido a metal rasgado, plástico partido, raspaduras contra el asfalto, una exclamación de susto, chirrido de gomas. Bajamos como un rayo, Edur disfrutaba cada instante. "Tomá, abrí el baúl", le tiré las llaves. Mientras Edur se encargaba de lo suyo, yo corrí la moto a la vereda. Me di vuelta para levantar a Bruno y meterlo en el baúl, pero noté que se estaba levantando solo. "Ah, eso sí que no", me dije, me acerqué y la patada que recibió en el tabique lo dejó inconsciente. Entre los dos, lo metimos en el baúl. Subimos, agitados, extasiados.

Edur – Y ahora?
Frank – Ahora a La Mega
Edur – Para?
Frank – Le gustaba la pizza, te acordás?
Edur – Qué tenés pensado?
Frank – Ya vas a ver. Si no querés, ya podés dejar de participar. Pero mirá por lo menos
Edur – Te ayudo a tenerlo, a reducirlo. Pero no lo mato
Frank – Ok
Alfred – Bah!

Cuarenta minutos más tarde, nos encontrábamos en el Gran Ombú. No se escuchaba un ruido. No había un alma en diez kilómetros a la redonda. Sólo nosotros tres... o cuatro. Bajamos. Puse la pizza sobre el capó. Edur sacó a Bruno del baúl. Lo trajo hasta adelante, todavía medio mareado.

Frank – Brunito! Vení, vení, comé pizza con nosotros
Güimín – Qué pasa? Dónde estamos?
Frank – Dale, boludo, vení comé. No te preocupés que a esta la pagamos nosotros, vos no tenés que poner un centavo
Edur – Jajaja!
Güimín – Qué le pusieron? Qué me van a hacer?
Frank – Nada, gilazo. Es para que veas que está todo olvidado, podés comer de a dos porciones si querés
Edur – Jajajaja!
Güimín – No, no. Me sueltan?
Frank – Ja! Vení para acá, la que te parió!

Agarré una porción de pizza y la puse encima de otra como solía hacer Brunito. Con las dos porciones de pizza en la mano, me le acerqué. Lo tomé de la nuca con la otra mano y le apreté la pizza en la boca. "Comé, mierda, comé!", le grite. Hizo el intento de masticar, pero la presión que le ejercía en la boca era demasiada. Cuando abrió sus fauces, empujé la pizza lo más profundo que pude. Edur retrocedió unos pasos. Agarré más pizza y la metí a la fuerza en la boca de Bruno que se removía para zafarse. Edur lo agarró de inmediato, inmovilizándolo. Los ojos de Bruno empezaron a salirse de sus órbitas, producto de la falta de aire. Lagrimeaba como la nena que era. Yo seguía en mi afán de llenarle los pulmones de pizza, así se fueron siete porciones. Todas apretadas, deshechas, metidas violentamente en su boca, desbordada de un bollo de masa, salsa y queso. Seguí presionando la pizza adentro de su garganta hasta que dejó de moverse. En sus ojos se veía el fiel reflejo del pánico. Edur lo soltó. Suspiró.

Edur – Ya está?
Frank – Parece
Edur – Y ahora?
Alfred – Ahora nos aseguramos
Frank – Sí, no quiero otra intentona de vengancilla
Edur – Qué?
Frank – Nada, que ahora me aseguro

Saqué una pala del baúl y empecé a cavar una fosa muy profunda. Al cabo de unas horas, los restos de Bruno y la pizza yacían en el fondo de la fosa a dos metros de profundidad. Empecé a tirarle la tierra encima. Mientras silbaba, contento, Edur me miraba y Alfred me decía...

Alfred - Che, este se va a quedar calladito, no?
Frank - Espero que sí...

10 Víctimas:

Frank dijo...

A pedido de Edur! A la orden, mi general!


Ya saben, sigan pidiendo que me quedo sin víctimas!

Guillotina dijo...

Ja!
Me dio una mezcla contradictoria de sentimientos, me dio profunda alegría... como suele pasarme cuando leo relatos de este tipo, pero por otro lado, cuando leia la parte de la pizza, y los ojos, me hizo acordar a un perro... en fin, me dio ganas de llorar y nauseas...
lo que se traduce en el siguiente comentario:

genial!

Dur dijo...

jajaja! exelente! al menos murio como el hubiese querido, morfandose todo y no dejar nada a los demas!

PD: q ponga el pecho ese Alfred! decile q me hable a la cara y no q intermedie con vos! jaja!

Franky dijo...

Que grande edur, se la bancó nomás.

Y que malo, alfred: "Lagrimeaba como la nena que era"

Frank dijo...

Gui: Pobre perro! Ahora me siento mal yo. Pobre perrito...

Edur: (En cambio si fuese un gato no me sentiría mal)
Sí, murió en su propio jugo. Y no, bolo, no se va a poder. Sólo yo puedo escuchar a Alfred, está en mi cabecita... Y me habla, me habla...

Franky: Edur es un Duro de pura cepa, obvio que se la banca. Y Alfred, sí, es un poco malo, pero que Bruno era una no me lo discute nadie.

La amiga de la muerte dijo...

POBRE GATO CHE, si hubiera sido gato.
Pobre Gus, siempre me traes recuerdos de muerte de mascotas.

Dur dijo...

jaja! claro... entiendo.

Franky dijo...

Mirá si voy a discutir con vos... El asesino siempre tiene la razón.

Frank dijo...

Amiguita: Decile a tu amigO que no se haga el vivo. Y si hubiese sido gato no importa.

Edur: Viste? Todo tiene una explicación.

Franky: Los asesinos somos como los clientes, siempre tenemos la razón!

LA GORDA dijo...

Que lastima no haber estado ahí! le hubiera tapado la nariz con 2 aceitunas!