Desde el interior observan

4.6.09

Thegratestofwishes

El aire puro del campo me estaba haciendo bien. El sol se iba poniendo, el campamento ya estaba armado, el asado en la parrilla... Faltaba el fogón. Como todos estaban ocupados, agarré el hacha y empecé a subir por el monte buscando leña seca. Iba distraído pensando en nada mientras subía. Cuando quise acordar, el terreno había dejado de ascender y me encontraba en una planicie boscosa. No sé por qué pero no me extrañó. Seguí caminando un poco con mi leña seca en mente hasta que llegué a un claro. En el medio del claro había un árbol caído, y sobre el tronco de éste estaba sentada una mujer. Me quedé boquiabierto. Cuando me acerqué, se dio vuelta apresuradamente, como si la hubiese sorprendido mientras hacía algo… o mientras esperaba a alguien. Cuando me miró a los ojos, su mirada se tranquilizó y me sonrió. “Te estaba esperando”, me dijo. Yo no podía creer a mis ojos…

Frank – A mí…?
Ella – Sí, a vos te estaba esperando.
Frank – Eeemmm… Cómo te llamás?
Ella – Faye, me llamo Faye…
Frank – ...
Faye – No me vas a preguntar por qué te estaba esperando?
Alfred – No me importa eso... Ahora tenés otro propósito...
Frank – …Para qué me esperabas? Por qué yo?
Faye – Por que te estuve observando últimamente… Y sé que tenés algo adentro que querés sacar.
Alfred – Nadie quiere sacar a nadie!
Frank – Mmm… Puede ser…
Alfred – No!
Faye – Sí, te estuve siguiendo y me di cuenta de que podés necesitar mi ayuda. Vení sentate conmigo así hablamos sobre eso.

Y me senté a su lado. Hablamos un rato largo. Para mi sorpresa, sabía todo. Todo lo que hice, todo por lo que pasé. Y para mi mayor sorpresa, quería ayudarme. Seguimos hablando un rato largo. Yo intentaba por todos los medios diplomáticos que conozco sacarle más información de la que me daba. Hasta que me cansé. Cuando le dije que me iba a asegurar de hacerle cosas terribles si no me decía de una vez por qué tenía tanto interés en mí, me las mostró. Eran perfectas, inmaculadas, sin una sola mancha. Hasta parecía que irradiaban luz. Me mostró sus alas de mariposa. Translúcidas, pero de los colores más preciosos que jamás había visto en mi vida. "Ahora entiendo... Faye significa hada", le dije con toda la fascinación del mundo. Estaba maravillado. Durante mucho tiempo había buscado a mi musa, a mi hada, a mi ninfa... Y resulta que ella me estaba esperando. Su sonrisa despedía destellos de luz. El solo hecho de ver esas frágiles alas me hizo desear tenerla, que sea mía.

Frank – Vas a ser mía…
Faye – Siempre fui y siempre voy a ser tu hada.
Frank – Yo sé lo que te digo… Vas a ser mía…
Alfred – Sí, sí! Yo también la quiero. Dale, hagamos lo nuestro!
Faye – No te entiendo…
Frank – Ya vas a entender. Vas a ser mía y sólo mía.
Faye – Por supuesto, soy TU hada…

Y la abracé. La calidez que sentí, no la sentí nunca antes. Estaba decidido. Iba a ser mía, y me iba a tomar todas las precauciones de que no fuese de nadie más. Mientras nos abrazábamos, contemplaba sus alas. No lo pensé más. De un tirón rasgué sus frágiles alitas de hada. Las manos me quedaron manchadas con sus escamas de colores. Seguí rasgando el tul que nacía de su espalda, lo rasgué y lo hice jirones. Ella nunca se quejó. La solté y me alejé un poco. Vi que lloraba. “No llores”, le dije, “No estés triste. Vas a ser mía y sólo mía, no ves?” Ella asintió, pero seguía llorando. “Yo quiero ser tuya. No así, pero si esto es lo que te hace feliz… te lo permito”. Sus palabras me sorprendieron. Los ojos se me inundaron de lágrimas. Vacilé un instante.

Alfred – No! Ni se te ocurra!
Frank – Tranquilo que lo vamos a hacer. Nuestra hasta el final...
Alfred – Bieeen!

Retrocedí hasta donde había dejado caer el hacha. Cuando regresé al tronco caído, Faye todavía estaba sentada llorando, con sus alitas destrozadas. Me acerqué y levanté el hacha sobre su cabeza. Me miró por última vez, me sonrió, y antes de que bajara el hacha me dijo: "Desde que nací que supe que iba a estar con vos". Se escuchó un golpe seco y un salpicón escarlata me manchó la cara. Estuve parado junto al cadáver de mi hada un rato hasta que decidí volver.
Cuando llegué al campamento ya tenía pensada la excusa para explicar el manchón de sangre y las escamas de colores en mis manos. Cuando me vieron, sus caras se transformaron. Me esperaba lo peor...

Enano – Culiado!!!
Frank –…Yo… esteee…
Tata – Nos estamos cagando de frío acá, culiadazo! Y la leña!?
Frank – …La leña… Eeemmm…
Alfred – No se dan cuenta!? Qué mierda pasa?
Frank – No, lo que pasa es que no encontré ningún árbol seco...
Alfred – Pero pará! Por qué no ven la sangre, las alas!? Qué pasa!?
Enano – La re concha de la lora! Y qué hago con el frío?
Tata – Te lo metés en el orto… Jajaja!
Enano – Jaja!
Frank – Je… jeje… je…
Alfred – Acá pasa algo raro…

Nunca comentaron nada sobre la mancha de sangre que me cruzaba la cara, ni las escamas de colores de sus alitas… Lo cuál me lleva a pensar: Qué pasó y qué no pasó? Al fin perdí completamente la cabeza? Alfred… existe?

13 Víctimas:

Alfred dijo...

Sí, tarado! Sí existo!

Tu hada sin alas dijo...

Mataste a Tata.

Frank dijo...

A Tata!? Qué tiene que ver Tata!?

Sos MI hada sin alas que yo creo que sos? O sos un hada sin alas impostora?

Muak.

Mauricio De Benedetto dijo...

Quién no quiso alguna vez destrozar las alas de un hada, y volver a comerse un asado sin lavarse las manos??

Frank, te superaste. Me encantó.

Abrazo.

Frank dijo...

Gracias! Y yo que pensaba que ya estaba cayendo en la repetición...

Abrazo.

Ananda dijo...

Pará,pará! Hada sin alas, por favor explica cómo llegaste a la conclusión de que mató a Tata, me parece que piraste colores acá, eh!


Frank: genial. Cinco estrellitas

Frank dijo...

Viste!? Sí, que se explique... Qué coño tiene que ver Tata!?

Rev. Henry Kane dijo...

Alfred me parece un tipo demasiado nervioso, aunque debo reconocer que yo también perdería la paciencia cun hada facilona y masoquista como faye. Luego le devolveré la pelota, Alfred, in time... in time...

Tu hada sin alas dijo...

Si, lo mataste, y no te acordas, y el Enano fue tu cómplice... y yo no existo.

Pero de existir... no sería facilonga ni masoquista como dice Kane ¬¬

Frank dijo...

Kane: No se me equivoque. Alfred no es nervioso, es irascible. Hay una diferencia circunstancial. Por cierto, Alfred ya me comunicó que usted está en la lista de espera...

Mi Hada sin Alas: No maté a ninguno de los Duros! Y no creo que lo haga for the time being... Yo sé que sí existís. Y ese Kane dice cualquiera, nunca serías ni facilonga ni masoquista... Bah! Faltaba más.
Te quiero, mi hada. Muak!

Rev. Henry Kane dijo...

Ups, yo hablaba de Faye... Faye es el Hada sin Alas? No entiendo nada!
No mataste a Tata? Edur y Frank son la misma persona? Alfred es el alma de Durstories? o Durstories son viñetas de la vida de Edur? qué papel cumple Dogorr en la cadena alimenticia del mundo globalizado de hoy en día? Estoy senil, Mein Gott!

Donnerwetter!

Frank dijo...

Puh, le cayó la noche, Reverendo! Qué pasó?

Rev. Henry Kane dijo...

Un lapsus, Frank, los años no vienen solos, vio? Sigo de cerca la polémica entre el Gringo y Ud. en Rodilla y le dejé mi opinión sobre el debate...