Desde el interior observan

7.8.09

Ardía su culpa

Frank – Gggaaahhh!!!
Tata – Qué te pasa, waso!?
Frank – Ññnoooarrrgg!!
Mike – Ya está, ya es tarde.
Tata – Fran, qué carajo!?
Frank – Haa… Haa… Ya está. Dale, escondamos esto…
Tata – No sé. No sé si es buena idea ocultar todo.
Frank – Y dejar que te agarren?
Tata – Qué!?
Frank – Sí. Y dejar que te agarren y que pases el resto de tu vida pudriéndote en una celda?
Tata – De qué mierda estás hablando?
Frank – Te mandaste un mocazo, Tata. Si no hacemos algo ya, te van a agarrar.
Tata – Yo no hice nada, enfermo! Estás loco!?
Frank – Seguro? Si no hiciste nada… Por qué estás lleno de sangre que no es tuya? Y por qué tenés esa mancuerna en la mano?
Tata – Por que te paré y te la quité a vos!!
Frank – Esa es la culpa cubriéndolo todo. Estás loco y querés huir de la culpa de alguna manera… Y qué mejor que culparme a mí?
Tata – Estás enfermo, culiado!
Frank – Yo te entiendo, tenés miedo de lo que va a pasar. Dale, yo te ayudo.
Tata – Pero yo no…
Frank – Dale! No perdás el tiempo, dale!

Mientras Tata se debatía en su confusión, yo me llevé los dos restos amorfos al sótano. La cantidad de sangre era impresionante. Siempre me dijeron que en un cuerpo humano adulto había cinco litros de sangre, pero jamás pensé que diez litros del líquido pudiesen ser tan abundantes. La sangre regaba el piso, las paredes, los espejos, estaba en todas partes. Se hacía difícil caminar sobre el piso embadurnado arrastrando los cuerpos. Con un alarido saqué a Tata de su estupor, de un grito le ordené que bajara a ayudarme. Se dirigió hacia las escaleras. La sangre en el piso lo hacía resbalar. Bajó el primer escalón aferrándose al pasamano. Un trozo de algo que momentos antes había estado dentro del cráneo de Adriana descansaba en sobre el segundo peldaño. Tata, en su confusión, no lo notó y lo pisó. Resbaló y su nuca se estrelló contra el piso dejándolo aún más confundido. Eso me dio la ventaja.

Frank – Dale, movete! No puedo arreglar yo solo todo tu quilombo!
Tata – Yo no fui, enfermo.
Frank – El enfermo sos vos! Dale!

Casi no podía contener la risa. Estaba a punto de estallar. La función de mi Psycho Circus era genial.

Tata – No…
Frank – Sigh… Te quedan dos caminos. O me ayudás a limpiar tu desastre y me facilitás las cosas. O te matás y también me facilitás las cosas.
Tata – Matarme?
Frank – Vos elegís. Pero elegí ya.
Tata – Matarme?
Frank – Sí. Es la salida más fácil. Si me ayudás, después vas a tener que vivir escondiéndote. Pero si te matás…
Tata - Y si me mato?
Frank – Si te matás se acabó todo. Te vas con la gloria. Con la gloria y dos cadáveres en tu haber. Además no vas a…

No me dejó terminar la frase. No creí que fuese capaz de hacerlo, pero vi cómo levantaba la mancuerna y se la estrellaba en su propia frente. Su mirada se perdía al segundo contacto con la mancuerna. Y al tercero, cayó pesadamente, con el cráneo partido.

Mike – Juajaaa! No pensé que fuese tan fácil!
Frank – Hijo de mil puta! Era mi amigo!
Mike – Memento mori, Frank, memento mori… A todos nos va a tocar, de una u otra manera a todos nos toca.
Frank – Tenés los días contados, oíste!?
Mike – Ah sí?

Y procedí a limpiarme y escapar impunemente, dejando atrás una escena de homicidio y suicidio pasional…

2 Víctimas:

Común dijo...

Hola!!!!!!

Tus imágenes del comienzo me dan miedo, pero como soy una persona curiosa sigo estando aquí. Leo. Leo, y me va gustando tu trabajo, es oscuro parece que esta de noche, jijiji y no quiero ser tu víctimaaaaaaaaaa

Me daré otra vuelta para ver que saco, se que de un cordobés sacare muchas cosa buenas.

Un súper-abrazo de oso.

Frank dijo...

Hola...

Para eso están las imágenes, para perturbar. Me alegra que te cope Ello Puro, tiene puesto muchísimo sacrificio encima... Mentira. Respecto a lo de ser mi víctima... No lo creo, tengo que conocerte y sentir algo por vos o tener algo en contra tuya, y ninguna de las dos cosas pasan. Así que podés quedarte traquila.

De un cordobés podés sacar muchas cosas: la receta para el ferné perfecto, puteadas, un buen chiste, puteadas, cómo salir de joda como Dios manda, puteadas, un buen blog como este, puteadas. En fin, muchas cosas.

Quédese cuanto guste, será bienvenida por Frank... O Alfred... O Mike. Depende.

Un apretón de manos... No te conozco todavia. Y encima estoy medio rehacio a la gente últimamente.